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Novena a la Virgen de los Dolores 2026: 9 Días y Oraciones

Equipo ReligionHoy
Lectura: 16 min
Actualizado: 14 de agosto de 2026

Reza la novena a la Virgen de los Dolores del domingo 6 al lunes 14 de septiembre de 2026. Los siete dolores de María día a día, el Stabat Mater y oraciones para acompañar el duelo.

Novena a la Virgen de los Dolores 2026: 9 Días y Oraciones

Novena a la Virgen de los Dolores: 9 Días con la Madre que Sabe lo que Duele

¿Cuándo se reza la Novena a la Virgen de los Dolores en 2026? Se reza durante los nueve días previos a su fiesta: del domingo 6 al lunes 14 de septiembre de 2026, para llegar al martes 15 de septiembre, memoria de Nuestra Señora de los Dolores.

Esta es la novena que se reza cuando uno está mal. No la de pedir cosas: la de acompañarse. Y por eso mismo conviene decir algo desde el principio: aquí no se te va a prometer que el dolor se acabe en nueve días. Lo que se ofrece es otra cosa, y para mucha gente vale más.

El plan de los nueve días

DíaFechaSe reza por
Día 1domingo 6 de septiembreLa espada anunciada
Día 2lunes 7 de septiembreHuir de noche
Día 3martes 8 de septiembrePerder a un hijo de vista
Día 4miércoles 9 de septiembreVerlo pasar y no poder hacer nada
Día 5jueves 10 de septiembreQuedarse al pie
Día 6viernes 11 de septiembreSostener lo que ya no se puede salvar
Día 7sábado 12 de septiembreEl día después del entierro
Día 8domingo 13 de septiembreLos que están donde tú estuviste
Día 9lunes 14 de septiembreSeguir

Guarda esta página y ve marcando los días conforme los reces:

  • Día 1 — domingo 6 de septiembre
  • Día 2 — lunes 7 de septiembre
  • Día 3 — martes 8 de septiembre
  • Día 4 — miércoles 9 de septiembre
  • Día 5 — jueves 10 de septiembre
  • Día 6 — viernes 11 de septiembre
  • Día 7 — sábado 12 de septiembre
  • Día 8 — domingo 13 de septiembre
  • Día 9 — lunes 14 de septiembre

Los nueve días siguen los Siete Dolores de María, la devoción de la que nace esta fiesta, más dos días de cierre. Más abajo están explicados uno a uno.

Qué se celebra el 15 de septiembre

La Iglesia celebra el 14 de septiembre la Exaltación de la Santa Cruz, y al día siguiente, el 15, a la Madre que estaba al pie de esa cruz. El orden no es casual: primero la cruz, después quien la acompañó.

La devoción a los Dolores de María es antiquísima y creció sobre todo desde el siglo XIII con los Siervos de María, los servitas, que la extendieron por Europa. En 1814 Pío VII fijó la fiesta para toda la Iglesia.

En el mundo hispano tiene una fuerza enorme. La Dolorosa, la Virgen de la Soledad, la Macarena, la Esperanza, la Virgen de las Angustias: son advocaciones distintas y la misma idea. Y el Viernes de Dolores, el anterior al Domingo de Ramos, llena las calles en media España y media América.

Por qué esta devoción consuela tanto

Aquí está el motivo de que esta novena sea la más rezada por gente que lo está pasando mal.

En la mayoría de las devociones uno se dirige a alguien que puede resolver. En esta, uno se dirige a alguien que pasó por lo mismo. Perdió a un hijo, y lo perdió de la peor manera posible: viéndolo.

Y eso cambia lo que se puede decir. A quien no ha pasado por algo hay que explicárselo. A quien sí, no hace falta.

Por eso funciona con el duelo, con la enfermedad larga, con el hijo que se ha ido de casa dando un portazo, con la separación, con la depresión que no se cuenta en el trabajo. No porque prometa que se arreglará, sino porque no obliga a fingir que ya está bien.

Cómo rezar la novena

  1. Un momento fijo los nueve días. Si estás pasando por algo duro, es mejor por la noche: ayuda a cerrar el día.
  2. Oración inicial, que se repite cada día.
  3. El dolor del día, despacio.
  4. Un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria, con tu intención.
  5. Oración final.

Si algún día no puedes, no pasa nada. Sigue al siguiente por donde ibas. Esta novena en concreto se reza muchas veces en semanas en las que uno apenas puede con lo básico.

Oración Inicial para la Novena

Madre Dolorosa, que estuviste de pie junto a la cruz de tu Hijo:

vengo a ti porque tú sabes lo que es esto. No vengo a que me lo expliques ni a que me lo quites, vengo a que te quedes conmigo mientras dura.

Enséñame a estar de pie como estuviste tú, sin entenderlo todo y sin marcharme.

Amén.

Los 9 Días con sus Meditaciones

Día 1 — Domingo 6 de septiembre — La espada anunciada

Primer dolor: la profecía de Simeón.

Cuando presentaron al niño en el Templo, un anciano le dijo a María que una espada le atravesaría el alma. No le dijo cuándo, ni cómo, ni por qué. Solo que iba a pasar.

Hay gente que vive así: con un diagnóstico dado, con una fecha que se acerca, con la certeza de que algo va a llegar y sin poder hacer nada por evitarlo. Esperar el golpe también es un dolor, aunque nadie lo cuente entre los dolores.

Y hay un detalle en el relato que se pasa por alto: después de aquello, María volvió a casa y siguió. Crió a un niño, hizo la comida, barrió, fue a por agua. Durante treinta años, con la espada anunciada encima.

No hay nada heroico en eso, y por eso mismo consuela: es exactamente lo que hace la gente cuando recibe una mala noticia. Seguir haciendo la comida.

Hoy pide: por los que saben lo que viene y tienen que seguir con su vida mientras tanto.

Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

Día 2 — Lunes 7 de septiembre — Huir de noche

Segundo dolor: la huida a Egipto.

Salir de noche, con un niño pequeño, hacia un país cuyo idioma no hablas, dejando la casa como estaba porque no hay tiempo de recoger. La Sagrada Familia fue una familia refugiada.

Eso no es una imagen antigua. Hoy sigue habiendo padres cruzando fronteras de noche con sus hijos en brazos.

Hoy pide: por los que han tenido que dejar su casa. Por los que están lejos y no eligieron estarlo.

Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

Día 3 — Martes 8 de septiembre — Perder a un hijo de vista

Tercer dolor: el Niño perdido en el Templo.

Tres días buscándolo. Cualquiera que haya perdido de vista a un niño treinta segundos en un centro comercial sabe lo que son tres días.

Y hay otra forma de perder a un hijo sin que desaparezca: cuando deja de hablarte, cuando se mete donde no debe, cuando se va de casa y no dice adónde.

Y fíjate en cómo termina el episodio: cuando lo encuentran, ella le pregunta por qué les ha hecho eso, y él responde algo que el Evangelio dice expresamente que sus padres no entendieron.

Ni siquiera ella lo entendió todo. Eso debería quitar bastante peso de encima a quien reza sin entender nada.

Hoy pide: por los hijos que se han alejado, y por los padres que llevan años esperando una llamada.

Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

Día 4 — Miércoles 9 de septiembre — Verlo pasar y no poder hacer nada

Cuarto dolor: el encuentro en la calle de la Amargura.

Se cruzaron. Ella lo vio pasar cargando la cruz y no pudo hacer nada. Ni quitársela, ni pararlo, ni cambiar el final. Solo estar ahí y que él la viera.

Esto es lo que se vive en la puerta de un hospital, en una sala de espera, al lado de una cama. La impotencia de querer cargar tú con lo que le toca a otro y no poder.

Hoy pide: por los que acompañan sin poder curar. Por los cuidadores, los familiares, los que se quedan mirando.

Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

Día 5 — Jueves 10 de septiembre — Quedarse al pie

Quinto dolor: la crucifixión.

El Evangelio dice una cosa muy concreta: estaba de pie. No desmayada, no derrumbada. De pie.

No se marchó cuando todo se puso insoportable, y no fingió que no dolía. Las dos cosas a la vez.

Casi todos se habían ido ya. De los doce que lo habían seguido, en el Calvario aparece uno. Los demás se marcharon, y no por malas personas: por miedo, que es lo que hacemos todos.

Ella se quedó. Y no consta que dijera nada. A veces acompañar es exactamente eso: estar delante, callado, sin soltar frases de consuelo que no sirven.

Hoy pide: fuerzas para quedarte donde tienes que quedarte.

Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

Día 6 — Viernes 11 de septiembre — Sostener lo que ya no se puede salvar

Sexto dolor: la Piedad, recibir el cuerpo de su Hijo.

Es la escena que ha pintado y esculpido medio mundo: una madre con su hijo muerto en el regazo. Ya no hay nada que hacer, y aun así lo sostiene.

Hay amores que llegan hasta ahí: hasta cuidar lo que ya no se puede salvar. Se ve en las plantas de paliativos todos los días.

Hoy pide: por los que velan a alguien que se va. Y por los que ya lo han enterrado.

Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

Día 7 — Sábado 12 de septiembre — El día después del entierro

Séptimo dolor: la sepultura.

De lo que pasó el Sábado Santo no se cuenta nada. Es el día del silencio: Jesús en el sepulcro y María viva, con todo hecho ya y sin saber todavía cómo acaba.

Ese es el día del que nadie habla en un duelo. No el del funeral, cuando está la casa llena. El siguiente, cuando se va todo el mundo y hay que hacerse la cena.

En los duelos hay un momento muy concreto en que el mundo da por hecho que ya deberías estar mejor. Suele caer a las dos o tres semanas. Dejan de preguntarte, y tú dejas de contarlo para no cansar.

Ese momento es el Sábado Santo de cada uno. Y es el más solitario de todos, más que el propio día del entierro.

Hoy pide: por los que están en ese día. Los que ya no reciben visitas y siguen igual de rotos.

Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

Día 8 — Domingo 13 de septiembre — Los que están donde tú estuviste

Si has llegado al octavo día es porque algo de esto te toca de cerca, ahora o antes.

Hoy toca mirar hacia fuera. Alrededor de cada uno hay gente pasando exactamente por lo que tú pasaste, y muchas veces sin decírselo a nadie porque cree que ya ha molestado bastante.

Hoy pide: por alguien concreto que esté ahora donde tú estuviste. Y si puedes, escríbele hoy.

Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

Día 9 — Lunes 14 de septiembre — Seguir

Hoy es la Exaltación de la Cruz y mañana la fiesta de la Dolorosa. Los dos días juntos dicen lo mismo: que aquello no acabó en el sepulcro.

Pero cuidado con las prisas. A quien está en su Sábado Santo no se le puede exigir que salte al domingo. Cada uno llega cuando llega, y María estuvo esperando como todos.

Se dice mucho aquello de que el tiempo lo cura todo, y a quien está dentro le suena a mentira. Porque no es el tiempo: es lo que uno hace con él, y sobre todo quién se queda al lado mientras pasa.

Pedir por un día más no es poca cosa. Es exactamente lo único que se puede pedir cuando no se ve más allá.

Hoy pide: la gracia de seguir un día más. Solo uno.

Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

Oración Final para la Fiesta del 15 de Septiembre

Madre Dolorosa, Virgen de la Soledad:

gracias por estos nueve días de compañía. Tú no me has quitado lo que traigo, pero no me has dejado solo con ello.

Acuérdate de los que velan a un enfermo esta noche. De los que enterraron a alguien esta semana. De los padres que esperan una llamada que no llega. Y de los que ya no saben rezar y solo aguantan.

Enséñanos a estar de pie.

Amén.

Los Siete Dolores de María

La devoción tradicional los enumera así, y son la base de esta novena:

  1. La profecía de Simeón (Lucas 2, 34-35)
  2. La huida a Egipto (Mateo 2, 13-14)
  3. El Niño perdido en el Templo (Lucas 2, 43-45)
  4. El encuentro camino del Calvario
  5. La crucifixión y muerte de Jesús (Juan 19, 25)
  6. Recibir el cuerpo de Jesús bajado de la cruz
  7. La sepultura

Los tres primeros vienen de la infancia de Jesús y los cuatro últimos de la Pasión. Cuatro tienen cita bíblica directa; el cuarto y el sexto proceden de la tradición y de la piedad popular, no del texto evangélico. Se dice aquí porque conviene saber qué es Escritura y qué es tradición.

Hay un rosario propio de los Siete Dolores, con siete Avemarías por cada dolor, muy extendido entre los servitas.

El Stabat Mater

Es el himno de esta fiesta, escrito en el siglo XIII y atribuido con más frecuencia a Jacopone da Todi. Su primera estrofa lo resume todo:

Estaba la Madre dolorosa junto a la cruz, llorosa, mientras pendía el Hijo.

Lo han puesto en música Pergolesi, Vivaldi, Rossini, Dvořák y decenas más. Es probablemente el texto religioso más veces musicado de la historia después del Ave María.

Si la novena se te hace corta, escuchar el Stabat Mater de Pergolesi mientras la rezas es una forma muy antigua de acompañarla.

Las advocaciones de los Dolores

Bajo esta devoción se agrupan muchas de las imágenes más queridas del mundo hispano:

  • La Virgen de la Soledad, la Madre después del entierro, sola.
  • La Macarena y la Esperanza de Triana, en Sevilla.
  • La Virgen de las Angustias, patrona de Granada.
  • La Dolorosa, en incontables parroquias y cofradías de España y América.
  • La Virgen de los Dolores de tantos pueblos que sería imposible enumerarlos.

Muchas de ellas salen en procesión el Viernes de Dolores, el viernes anterior al Domingo de Ramos, que es cuando esta devoción llena las calles.

El Viernes de Dolores

Antes del 15 de septiembre, esta devoción tiene otra fecha grande: el Viernes de Dolores, el viernes anterior al Domingo de Ramos, con el que arranca la Semana Santa en buena parte del mundo hispano.

Ese día salen a la calle algunas de las imágenes más queridas: en Sevilla, en Granada, en Málaga, en Valladolid, en Ciudad de México, en Quito, en Lima. En muchas casas se monta el altar de Dolores, una costumbre muy viva en México y Guatemala: un altar doméstico con la imagen de la Dolorosa, agua de horchata o de chía, trigo germinado, naranjas con banderitas y esferas de cristal.

Cada elemento tiene su lectura: el agua son las lágrimas, el trigo la vida que brota, las esferas las lágrimas de la Virgen. Es una de esas tradiciones que se aprenden viéndolas en casa de la abuela.

Si esta novena te llega en septiembre, el Viernes de Dolores es la otra fecha para volver a ella.

Rezar esta novena por otra persona

Es probablemente la novena que más se reza por otros, y conviene decir cómo se hace, porque no tiene misterio.

Se reza igual, nombrando a esa persona en la petición de cada día. No hace falta que ella lo sepa, ni que crea, ni que esté de acuerdo. Tampoco hay que decírselo: hay quien lo agradece y quien lo vive como una intromisión, y en un momento de dolor conviene no añadir nada más.

Sí hay algo que suele ayudar más que contarlo: acompañar la novena con un gesto concreto. Un mensaje sin pedir respuesta. Un táper. Presentarse un rato sin agenda. La devoción a la Dolorosa va de estar, no de decir.

Si estás rezando esto en mitad de algo muy duro

Una nota, y con esto se termina.

Esta novena acompaña, y para mucha gente eso es exactamente lo que necesita. Pero acompañar no es lo mismo que tratar. Si lo que llevas encima es una depresión, una ansiedad que no te deja funcionar o la idea de hacerte daño, además de rezar hay que pedir ayuda: al médico de cabecera, a un profesional de salud mental, o a los teléfonos de atención a la conducta suicida que existen en cada país —en España, el 024, gratuito y las 24 horas.

Rezar y pedir ayuda no son cosas contrarias. Quien te dice que con rezar basta te está dejando solo con una carga que no tienes por qué llevar solo.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se reza la novena a la Virgen de los Dolores en 2026? Del domingo 6 al lunes 14 de septiembre, para la fiesta del martes 15. También es muy frecuente rezarla en Cuaresma, antes del Viernes de Dolores.

¿Es lo mismo la Virgen de los Dolores que la Virgen de la Soledad? Son advocaciones distintas de la misma devoción. Los Dolores abarca los siete; la Soledad se centra en el momento posterior al entierro, cuando María se queda sola.

¿Cuáles son los siete dolores de María? La profecía de Simeón, la huida a Egipto, el Niño perdido en el Templo, el encuentro camino del Calvario, la crucifixión, recibir el cuerpo de su Hijo y la sepultura.

¿Para qué se pide en esta novena? Es la devoción del duelo, la enfermedad, los hijos alejados y las situaciones que no tienen arreglo rápido. Más que pedir que se resuelva, se pide compañía y fuerza para sostenerlo.

¿Se puede rezar por alguien que está pasando un duelo? Sí, y es de las cosas más habituales. No hace falta decírselo a la persona.

¿Qué es el Stabat Mater? El himno del siglo XIII dedicado a la Madre al pie de la cruz. Se canta en esta fiesta y en Viernes Santo, y está musicado por Pergolesi, Vivaldi, Rossini y muchos otros.

El rosario de los Siete Dolores

Además de la novena existe un rosario propio de esta devoción, muy extendido por los servitas y fácil de rezar.

Se compone así: para cada uno de los siete dolores se medita brevemente la escena y se rezan un Padrenuestro y siete Avemarías. Al terminar los siete, se añaden tres Avemarías más en honor a las lágrimas de la Virgen.

En total son cuarenta y nueve Avemarías, y por eso a esta corona se la llama también «rosario de las siete espadas» —por las siete que tradicionalmente se representan atravesando el corazón de la Dolorosa, que es como se la reconoce en cualquier imagen.

Se puede rezar entero o repartido: un dolor cada día de la semana es una costumbre antigua y mucho más llevadera.

Preguntas que suele hacer quien llega aquí por primera vez

¿Por qué siete dolores y no otro número? El siete es un número de plenitud en la tradición bíblica: significa «todos», no una cuenta exacta. La lista se fue fijando entre los siglos XIII y XVI.

¿Esta devoción no es demasiado triste? Es una pregunta razonable. La respuesta que da la propia fiesta es que se celebra el 15 de septiembre, un día después de la Exaltación de la Cruz, y no en Viernes Santo. Es decir: se mira el dolor desde el otro lado, sabiendo cómo acaba. No es una devoción para instalarse en la pena, sino para no tener que fingir delante de Dios que uno está bien cuando no lo está.

¿Puedo rezarla si hace años que no piso una iglesia? Sí. De hecho es la que más gente reza en esa situación. Cuando algo se rompe, mucha gente que llevaba años sin rezar vuelve por aquí.

Consejos para llegar al noveno día

  • Si la rezas por algo que duele ahora, ponla por la noche. Ayuda a cerrar el día en vez de arrastrarlo.
  • No te exijas sentir nada. Hay días en que rezar es solo leer las palabras, y eso ya cuenta.
  • Si un día no puedes, sáltalo y sigue. Esta novena se reza muchas veces en semanas en las que uno apenas puede con lo básico.
  • Escribe el primer día a quién se la ofreces. El noveno, léelo. Casi nadie la reza por sí mismo, y ver ese nombre otra vez al terminar suele ser el momento en que uno se da cuenta de para qué servían estos nueve días.
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Preguntas Frecuentes

¿Cuándo se reza la novena a la Virgen de los Dolores en 2026?
Del domingo 6 al lunes 14 de septiembre de 2026, para la fiesta del martes 15. También es muy frecuente rezarla en Cuaresma, antes del Viernes de Dolores.
¿Cuáles son los siete dolores de María?
La profecía de Simeón, la huida a Egipto, el Niño perdido en el Templo, el encuentro camino del Calvario, la crucifixión, recibir el cuerpo de su Hijo y la sepultura.
¿Es lo mismo la Virgen de los Dolores que la Virgen de la Soledad?
Son advocaciones distintas de la misma devoción. Los Dolores abarca los siete; la Soledad se centra en el momento posterior al entierro, cuando María se queda sola.
¿Para qué se pide en esta novena?
Es la devoción del duelo, la enfermedad larga, los hijos alejados y lo que no tiene arreglo rápido. Más que pedir que se resuelva, se pide compañía y fuerza para sostenerlo.
¿Se puede rezar por otra persona que está pasando un duelo?
Sí, y es de lo más habitual en esta novena. No hace falta decírselo ni que esa persona crea.

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