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Salmo 37: Paz y Confianza en Tiempos de Inseguridad

Equipo ReligionHoy
Lectura: 16 min
Actualizado: 15 de abril de 2026

salmo 37 es una oración poderosa para la calma en tiempos difíciles. Descubre su mensaje de confianza en Dios y cómo rezarlo para superar el miedo y hallar paz.

Salmo 37: Paz y Confianza en Tiempos de Inseguridad

Salmo 37: Paz y Confianza en Tiempos de Inseguridad

Introducción: Por qué este salmo sigue hablando hoy

En un mundo que a menudo parece girar desenfrenadamente, donde la incertidumbre económica, la violencia y la ansiedad marcan el paso de nuestras calles y hogares, el corazón humano busca desesperadamente un refugio de calma. Es en este contexto donde el Salmo 37 emerge no solo como un texto antiguo, sino como una mano amiga extendida desde la eternidad para sanar nuestros temores. Este salmo, que a menudo se conoce como el "Salmo de la Confianza", ofrece una promesa solemne y reconfortante a quien decide depositar su vida en las manos del Señor. No es una promesa de que las dificultades desaparezcan mágicamente, sino de que, en medio de la tormenta, la presencia de Dios es el ancla que nos impide ser arrastrados por la desesperanza.

La importancia de este salmo en la tradición católica es profunda y se remonta a los primeros días de la Iglesia, cuando los cristianos lo utilizaban para sostener la fe en tiempos de persecución. Hoy, en nuestra realidad cotidiana en México y Latinoamérica, sigue resonando con una fuerza vibrante. Lo vemos escrito en los altares de las capillas pequeñas, lo escuchamos en las misas de difuntos donde la esperanza de la resurrección es vital, y lo susurran los padres a sus hijos antes de dormir. Es una oración que transforma la envidia, la ira y el miedo en una paz que sobrepasa todo entendimiento humano, recordándonos que la justicia de Dios es perfecta y que su tiempo siempre llega en el momento justo.

Para el creyente moderno, rezar el Salmo 37 es un acto de rebelión contra la cultura del miedo. Es decidir creer que, aunque los malvados parezcan prosperar y los justos sufran, la realidad última no está en lo que vemos con nuestros ojos físicos, sino en lo que Dios ve con su mirada de amor eterno. Este salmo nos invita a un cambio de perspectiva radical: dejar de mirar el caos alrededor para centrar nuestra mirada en el trono de gracia. Al leerlo, nos damos cuenta de que Dios no es un espectador indiferente, sino un Padre activo que interviene en la historia, protegiendo a los que en Él confían y guiando sus pasos hacia la seguridad de su amor.

Texto completo del salmo 37 en español

1 No te enfades por causa de los malvados, ni envidies a los que practican la injusticia; 2 porque como la hierba pronto se marchitan, como el verde que se seca, así perecen. 3 Confía en el Señor y haz el bien; habitarás en la tierra y serás alimentado. 4 Deléitate en el Señor, y te concederá lo que pide tu corazón. 5 Echa tu camino sobre el Señor, confía en él, y él actuará. 6 Hará brillar tu justicia como la aurora, tu derecho como el mediodía. 7 Calla ante el Señor y espera en él; no te enfades por causa del que progresa en sus engaños. 8 Deja que se enfaden, y no hagas el mal; el que hace el mal será extirpado. 9 Porque los malvados serán extirpados, pero los que esperan en el Señor poseerán la tierra. 10 Aún un momento, y el malvado no será: aunque busques su lugar, no lo hallarás. 11 Pero los mansos poseerán la tierra y se deleitarán con la abundancia de la paz. 12 El malvado traza planes contra el justo y cruje los dientes contra él. 13 El Señor se ríe del malvado, porque ve que llega su día. 14 Los malvados desenvainan la espada y tensan el arco para derribar al pobre y al menesteroso, para dar muerte a los que andan con rectitud. 15 La espada que desenvainaron se volverá contra ellos mismos, y su arco se romperá. 16 Mejor es la poca justicia del justo que la abundancia de muchos impíos. 17 Porque los brazos de los impíos se romperán, pero el Señor sostiene a los justos. 18 El Señor conoce los días de los perfectos; su heredad permanecerá para siempre. 19 No serán avergonzados en tiempo de calamidad y en días de hambre se saciarán. 20 Pero los impíos perecerán, y los enemigos del Señor se desvanecerán como la grasa de los carneros; se desvanecen, como humo, se desvanecen. 21 Los impíos piden prestado y no pagan, pero el justo tiene misericordia y da; 22 porque los bendecidos por él poseerán la tierra, y los malditos por él serán extirpados. 23 Los pasos del hombre firme los ordena el Señor, y ama a su camino. 24 Aunque tropiece, no caerá para siempre, porque el Señor lo sostiene de su mano. 25 Joven fui, soy viejo, y no he visto al justo abandonado, ni a su descendencia mendigando pan. 26 Todo el día tiene misericordia y presta, y su descendencia resulta ser bendita. 27 Apártate del mal y haz el bien, y habitarás para siempre. 28 Porque el Señor ama la justicia y no abandona a sus santos; para siempre son guardados, 29 pero la descendencia de los impíos será extirpada. 30 El justo medita la sabiduría y su boca habla justicia; 31 la ley de su Dios está en su corazón: sus pasos no resbalan. 32 El malvado acecha al justo y trata de matarlo. 33 El Señor no lo entregará en su mano, ni lo condenará cuando sea juzgado. 34 Espera al Señor y guarda su camino; él te exaltará para heredar la tierra; cuando sean extirpados los impíos, lo verás. 35 He visto al impío, poderoso como un cedro robusto; 36 pero pasó, y no estaba más, y busqué su lugar, y no lo encontré. 37 Guarda la inocencia y mira el bien, porque los hombres de paz tienen heredidad. 38 Pero los malvados serán extirpados; la descendencia de los impíos será extirpada. 39 La ayuda de los justos viene del Señor; él es su fortaleza en el tiempo de angustia. 40 El Señor los ayuda y los libra; los libra de los impíos y los salva, porque en él se han refugiado.

Análisis versículo a versículo

El Salmo 37 es una joya de la sabiduría bíblica, estructurada de manera que guía al lector desde la emoción humana natural, el enojo y la envidia, hacia un estado de paz sobrenatural. Para entenderlo profundamente, debemos adentrarnos en cada sección, no solo como palabras escritas hace miles de años, sino como instrucciones vivas para nuestra vida espiritual hoy.

Los primeros versículos, del 1 al 4, nos abordan directamente en la raíz de nuestro dolor: la comparación. En un mundo donde las redes sociales muestran logros exagerados y la injusticia parece premiarse, sentimos una tentación natural de envidiar. El salmista nos dice: "No te enfades por causa de los malvados". No es una invitación a la indiferencia, sino a la libertad interior. Cuando envidiamos, permitimos que los logros ajenos roben nuestra paz. El versículo 2 utiliza una metáfora agrícola muy potente para el contexto de Israel: la hierba y el verde. Si miras un campo, la hierba verde parece fuerte, pero si no hay agua, se seca rápido. Así es la prosperidad injusta; es efímera. El consejo es claro: "Confía en el Señor y haz el bien". La confianza no es pasiva; es activa. Significa hacer el bien incluso cuando no ves resultados inmediatos. Y la promesa es hermosa: "habitarás en la tierra y serás alimentado". En un contexto latinoamericano donde muchos han emigrado o temen por su sustento, esta promesa de provisión divina es vital.

Llegando al versículo 4, encontramos una de las frases más citadas y amadas: "Deléitate en el Señor, y te concederá lo que pide tu corazón". Aquí no se habla de pedir caprichos, sino de que, cuando te deleitas en Dios, tus deseos se alinean con los de Él. Si te alegra ver a Dios, lo que pedirás será lo que Él quiera darte. Es una transformación del deseo propio al deseo divino. El versículo 5 profundiza esto: "Echa tu camino sobre el Señor". Imagina una carga pesada en tu espalda; el salmo dice: "póngala sobre el Señor". Él actúa. No tienes que resolver todo con la ansiedad de tus hombros cansados.

Los versículos 6 al 9 nos hablan de la justicia divina. "Hará brillar tu justicia como la aurora". A veces sentimos que nuestra dignidad ha sido pisoteada. El salmo asegura que la justicia de Dios, aunque parezca tardía, será tan clara como la luz del día. El mandamiento es: "Calla ante el Señor". En un mundo ruidoso, lleno de quejas y protestas, la capacidad de silencio y espera es un acto de fe. El versículo 8 es contundente: "Deja que se enfaden, y no hagas el mal". No respondas el mal con el mal. La venganza no es nuestra; la justicia es de Dios.

La sección central, del 10 al 20, contrasta los destinos opuestos. El malvado "no será", desaparecerá como el humo. Esto no es un deseo de destrucción, sino una constatación de la realidad espiritual: el mal no tiene fundamentos eternos. Por el contrario, los mansos (los humildes, los que no se imponen por la fuerza) poseerán la tierra. Esto es revolucionario. En una cultura que valora la fuerza y la dominación, Dios valora la mansedumbre. El versículo 16 resume la ética del salmo: "Mejor es la poca justicia del justo que la abundancia de muchos impíos". No importa cuánto dinero tengas si viene de forma deshonesta; vale más vivir con la conciencia tranquila y la justicia, aunque sea "poca" en términos materiales.

El versículo 23 es una promesa de dirección personal: "Los pasos del hombre firme los ordena el Señor". En nuestras vidas, a menudo perdemos el rumbo. Este versículo nos asegura que Dios ordena nuestros pasos. El versículo 24 es un consuelo inmenso: "Aunque tropiece, no caerá para siempre". Muchos en México y Latinoamérica han caído por adicciones, deudas o crisis familiares. Este salmo dice que si confías en Dios, esa caída no es el final. Él te sostiene de su mano.

En los versículos 25 al 29, el salmista habla desde la experiencia de vida: "Joven fui, soy viejo, y no he visto al justo abandonado". Es un testimonio generacional. A través de décadas de historia, de crisis, de guerras, la experiencia de los que confían en Dios es que no son abandonados. Esto es clave para la devoción popular: la certeza de que Dios cumple sus palabras. El versículo 27 nos da la fórmula práctica: "Apártate del mal y haz el bien". No es suficiente con no pecar; hay que hacer el bien activamente.

Los últimos versículos, del 30 al 40, hablan de la protección final. "El Señor no lo entregará en su mano". Cuando somos juzgados por el mundo, Dios es nuestro abogado. El versículo 34 repite la invitación a la paciencia: "Espera al Señor". Y el final, el versículo 39 y 40, cierra con una nota de esperanza fuerte: "La ayuda de los justos viene del Señor; él es su fortaleza". En tiempos de angustia, Dios es nuestro refugio.

Contexto histórico: ¿quién lo escribió y en qué momento?

Aunque el Antiguo Testamento no siempre nombra explícitamente al autor de cada salmo, la tradición judía y cristiana ha atribuido históricamente gran parte del Salterio al rey David. Es posible que este salmo también tenga su origen en la pluma del "Rey Pastor", quien experimentó profundamente la iniquidad, la traición y la persecución. David, quien huyó de su hijo Absalón y de Saúl, conocía el sabor del miedo y la injusticia. Es probable que este salmo se escribiera durante un periodo de gran inestabilidad política y social, donde la ley de Dios parecía haber sido olvidada por las autoridades, y los malvados parecían gobernar sin consecuencia.

El contexto del pueblo de Israel era agrícola y pastoral. Las metáforas que usa el salmista, como la hierba que se seca o el cedro robusto, reflejan la vida cotidiana de un pueblo que vivía de la tierra. La teología del tiempo era fundamental: creían que Dios intervenía en la historia a través de sus alianzas. Este salmo pertenece a la tradición sapiencial, un género literario que se centra en la sabiduría para vivir. No es solo un canto de alabanza, sino un tratado de conducta.

En la liturgia posterior de Israel, el Salmo 37 se usaba a menudo para enseñar a los jóvenes y para recordar la fidelidad de Dios a través de las generaciones. Era un texto que se memorizaba para ser usado en momentos de crisis. La estructura, que a menudo se considera un poema acróstico (donde cada estrofa comienza con una letra del alfabeto hebreo en el texto original), indica que fue diseñado para ser completo, cubriendo todos los aspectos de la vida y la fe. Al leerlo hoy, recordamos que Dios ha estado con su pueblo a través de milenios de cambios, y que su palabra permanece firme cuando las naciones cambian.

¿Para qué situaciones se reza el salmo 37?

Este salmo es versátil y se adapta a muchas necesidades del corazón humano. En nuestra fe católica, rezar un salmo no es solo leer, es orar con la intención correcta. Aquí detallamos situaciones concretas donde este salmo es especialmente poderoso:

  • Enfermedad y dolor físico: Cuando la salud falla y el miedo a la muerte se acerca, el Salmo 37 ofrece la promesa de que Dios conoce los días de los perfectos y no los abandona en la calamidad (v. 18-19). Es una oración para pedir la fortaleza de soportar el sufrimiento y la paciencia en la recuperación.
  • Miedo y ansiedad: Para quienes sufren de ataques de pánico o ansiedad generalizada, el versículo "No te enfades por causa de los malvados" (v. 1) es un recordatorio para calmar el corazón. Ayuda a dejar de preocuparse por lo que otros tienen o por lo que podría pasar.
  • Angustia económica: En tiempos de crisis financiera, donde la falta de dinero genera desesperación, el versículo "habitarás en la tierra y serás alimentado" (v. 3) es una promesa de provisión. Es un salmo para pedir trabajo, estabilidad y confianza en que Dios proveerá el pan diario.
  • Injusticia y persecución laborar: Si has sido tratado injustamente, despedido sin razón o calumniado, este salmo te enseña a no vengarte. Te invita a confiar en que Dios ve y juzgará con justicia en su tiempo (v. 6).
  • Decisiones importantes: Antes de tomar decisiones difíciles, este salmo pide "Echa tu camino sobre el Señor" (v. 5). Ayuda a soltar el control y pedir dirección divina para no equivocarse.
  • Gratitud por la vida: En momentos de bendición, sirve para evitar la soberbia. Nos recuerda que todo lo que tenemos es de Dios y que la justicia interior vale más que la riqueza exterior (v. 16).

Santos como Santa Teresa de Ávila y San Juan María Vianney rezaban salmos como este para fortalecer su espíritu en la oración. San Francisco de Asís, quien amaba la pobreza y la humildad, se identificaba profundamente con la promesa de que los mansos poseerán la tierra. En nuestra tradición, decimos que este salmo es ideal para rezar cuando nos sentimos pequeños ante la grandeza de los problemas.

"No dejes que la injusticia te quite la paz, porque la paz del Señor es un regalo que el mundo no puede dar" - Adaptado de la espiritualidad de los santos del Salterio.

Cómo integrar el salmo 37 en tu oración diaria

Integrar este salmo en tu rutina no requiere horas de estudio, sino constancia y intención. Aquí tienes un método práctico basado en la tradición de la Iglesia:

  1. Lectio Divina: Dedica 10 minutos al día a leer el salmo lentamente. No leas rápido para terminarlo. Lee el versículo 1 y detente. Pregúntate: ¿En qué parte de mi vida estoy envidiando? Luego lee el versículo 5 y pregúntate: ¿Qué carga tengo que entregar a Dios? Deja que la palabra hable a tu corazón.
  2. Liturgia de las Horas: Si eres de aquellos que oran la Liturgia de las Horas, el Salmo 37 puede ser el salmo de la Lauda (mañana) o de Completas (noche). Usarlo por la mañana establece una actitud de confianza para todo el día.
  3. El Rosario: Puedes usar el Salmo 37 como oración meditada antes de cada misterio del Rosario. Es una forma de preparar el corazón. Por ejemplo, antes del Misterio Gozoso de la Anunciación, reza los versículos sobre la humildad y la obediencia (v. 11, 23).
  4. Antes de dormir: La noche es un momento de vulnerabilidad. Reza el Salmo 37 completo antes de cerrar la puerta de tu habitación. Declara que Dios protege tu sueño y que tu descanso es en Él. Esto ayuda mucho a quienes tienen insomnio por preocupaciones.
  5. Tarjetas devocionales: Escribe versículos clave del salmo en tarjetas y ponlas en tu espejo, en tu coche o en tu computadora. Ver "Confía en el Señor" cuando vas a trabajar puede cambiar tu perspectiva de estrés a confianza.

Lo importante no es la cantidad de veces, sino la sinceridad del corazón. Dios no necesita que recites perfecto, necesita que confíes.

El salmo 37 en la tradición de México y Latinoamérica

En México y Latinoamérica, la fe tiene una dimensión muy particular: es popular, familiar y cultural. El Salmo 37 tiene un lugar especial en esta devoción. En muchos hogares rurales y urbanos, se dice que este salmo protege la casa. Es común que los abuelos lo lean para bendecir a los nietos antes de que se vayan a estudiar o trabajar, como un escudo espiritual contra el mal y la envidia.

En los velorios y misas por los difuntos, el Salmo 37 es fundamental. Su promesa de que "los mansos poseerán la tierra" y que "el justo medita la sabiduría" da esperanza a las familias que lloran. En la cultura de la muerte en México, donde se recuerda a los seres queridos con alegría y fe en la resurrección, este salmo refuerza que la muerte no es el final, sino el paso a la vida eterna con Dios.

También se utiliza en momentos de enfermedad grave en las comunidades. A menudo, los curanderos o líderes comunitarios, junto con los sacerdotes, piden que se recite este salmo para traer paz al paciente. Existe una creencia arraigada de que la oración de la fe salvará al enfermo (Santiago 5:15), y este salmo es la herramienta principal para esa oración. En las fiestas patronales, antes de salir en procesión, a veces se rezan salmos similares para pedir protección en el camino, usando el Salmo 37 como base de confianza en la Virgen María y en Dios.

En la devoción popular latinoamericana, se asocia este salmo con los Santos Ángeles Custodios. Se rezan tres salmos al final del día, y el 37 es una de las opciones para pedir protección durante la noche. Es una oración que se transmite de generación en generación, de madre a hija, de padre a hijo, convirtiéndose en una parte del ADN espiritual de los católicos de nuestra región.

Oración para acompañar el salmo

Señor Dios, Padre de bondad, en este salmo pongo mi corazón cansado. No permitiré que el enojo o la envidia nublen mi paz interior. Confío en que Tú ordenas mis pasos y sostienes mi vida cuando tropiezo. Que la justicia de los impíos no me abrume, porque sé que Tú eres mi fortaleza. Dame la gracia de esperar en Ti con paciencia, y de hacer el bien sin esperar recompensa humana. Que Tu paz reine en mi hogar y en mi familia para siempre, Amén.

Reflexión final: el mensaje eterno de este salmo

El Salmo 37 nos deja con un mensaje que trasciende las culturas y los tiempos: la paz verdadera no se encuentra en el control de las circunstancias, sino en el abandono confiado en las manos de Dios. En un mundo que nos grita que debemos ser fuertes, ricos y poderosos para sobrevivir, Dios nos susurra que la mansedumbre y la confianza son las armas más poderosas. Este salmo es un recordatorio constante de que Dios es el arquitecto de la historia y que Él siempre tiene el último palabra sobre el bien.

Para nosotros, los católicos de México y Latinoamérica, este salmo es un pilar de nuestra esperanza diaria. Nos enseña que, aunque la realidad sea difícil, el cielo está abierto y la gracia de Dios es más grande que cualquier problema. Nos invita a vivir con la mirada puesta en lo eterno, sabiendo que la felicidad pasajera de los malvados no tiene comparación con la alegría eterna de los justos.

Que al terminar esta lectura, tú puedas sentir esa calma. Que puedas cerrar este texto con la certeza de que no estás solo. El Salmo 37 no es solo texto sagrado; es una presencia viva que te acompaña, te sostiene y te recuerda que, al final, Dios gana.


También te puede interesar: Cómo rezar el Rosario paso a paso, Los Misterios del Santo Rosario, Dios te Salve, Reina y Madre

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Artículo revisado por el equipo de ReligionHoy, formado por teólogos, catequistas y escritores católicos comprometidos con la ortodoxia doctrinal.

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Preguntas Frecuentes

¿Cuál es el mejor momento para rezar el Salmo 37?
El mejor momento para rezar el Salmo 37 es cuando te sientes ansioso, envidioso o preocupado por la injusticia. Muchos fieles lo rezan por la mañana para comenzar el día con confianza, o por la noche antes de dormir para pedir paz al descanso. También es ideal rezarlo durante una crisis personal o enfermedad para pedir la fortaleza que ofrece la fe.
¿Qué significa 'los mansos poseerán la tierra' en el Salmo 37?
Esta frase significa que la humildad y la mansedumbre son virtudes que Dios recompensa. No se refiere a posesión material egoísta, sino a la herencia espiritual y la paz duradera. En la teología cristiana, aquellos que no luchan con arrogancia ni violencia, sino que confían en Dios, recibirán la vida eterna y la verdadera seguridad.
¿El Salmo 37 es útil para pedir sanación?
Sí, el Salmo 37 es muy útil para pedir sanación, tanto física como espiritual. Sus versículos hablan de que Dios 'conoce los días de los perfectos' y 'no los abandona en tiempo de calamidad'. Se utiliza para pedir la gracia de soportar el dolor y la confianza en que Dios tiene el poder de restaurar la salud por medio de su voluntad.
¿Cómo ayuda este salmo a superar la envidia?
El Salmo 37 ataca directamente la raíz de la envidia al decirnos que los malvados 'pronto se marchitan como la hierba'. Nos enseña que las apariencias y la prosperidad injusta son temporales. Al meditar en esto, dejamos de compararnos con otros y nos enfocamos en nuestra propia relación con Dios, lo que nos libera del resentimiento y el dolor de ver a otros tener más.
¿Es el Salmo 37 parte de la liturgia católica oficial?
Sí, el Salmo 37 forma parte del Salterio que la Iglesia Católica reza diariamente en la Liturgia de las Horas. Aunque no siempre se lee en la Misa, es un salmo de sabiduría muy utilizado en la enseñanza y la catequesis. En muchas liturgias de la palabra, especialmente en tiempos de preparación para la Cuaresma o en misas por los difuntos, se seleccionan sus temas de confianza y justicia.

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