Santa Mónica
Santa Mónica (332-387) oró durante más de treinta años por la conversión de su hijo Agustín, quien llevaba una vida disoluta. Sus lágrimas y oraciones fueron escuchadas: Agustín se convirtió y llegó a ser el mayor teólogo de la historia. Patrón de todas las madres que esperan con fe.
Oración a Santa Mónica
“Santa Mónica, que nunca dejaste de rogar por tu hijo, intercede por todas las madres que lloran por sus hijos alejados de Dios. Que sus lágrimas sean semilla de conversión. Amén.”