Salmo 23 — El Señor es mi Pastor: Texto Completo y Reflexión
El Salmo 23 completo: "El Señor es mi pastor, nada me faltará." Texto bíblico, diferentes versiones, meditación versículo a versículo y oración basada en el salmo.

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Salmo 23 — El Señor es mi Pastor
El Salmo 23 es el salmo más conocido y amado de la Biblia. En él, el rey David describe su relación con Dios usando la imagen de un pastor que cuida amorosamente a sus ovejas. Es un canto de confianza absoluta, de paz profunda y de certeza de que Dios acompaña en cada momento de la vida, incluso en los más oscuros.
Salmo 23 — Texto Completo
Versión litúrgica (misa)
El Señor es mi pastor, nada me faltará. En verdes praderas me hace reposar, a las aguas tranquilas me conduce, me da nuevas fuerzas y me lleva por el camino recto, haciendo honor a su nombre.
Aunque pase por quebradas muy oscuras, no temo ningún mal, porque tú estás conmigo; tu vara y tu bastón me dan seguridad.
Ante mí preparas una mesa, frente a mis adversarios; me unges la cabeza con aceite y mi copa rebosa.
Tu bondad y tu misericordia me acompañarán todos los días de mi vida; y habitaré en la casa del Señor por años sin término.
Versión de la Biblia de Jerusalén
El Señor es mi pastor, nada me falta. Por prados de hierba fresca me apacienta, hacia las aguas de reposo me conduce, y restaura mis fuerzas.
Me guía por sendas de justicia, en gracia de su nombre. Aunque pase por valle tenebroso, ningún mal temeré, porque tú vas conmigo; tu vara y tu cayado me sosegan.
Tú preparas ante mí una mesa frente a mis adversarios; unges con óleo mi cabeza, rebosa mi copa.
Sí, dicha y gracia me acompañarán todos los días de mi vida; mi morada será la casa de Yahvé a lo largo de los días.
Versión popular (Reina-Valera)
El Señor es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.
Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.
Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días.
Meditación versículo a versículo
"El Señor es mi pastor"
David no dice "Dios es UN pastor" sino "ES MI pastor". Es una afirmación personal, íntima, directa. El rey más poderoso de Israel reconoce que no es él quien gobierna su vida, sino Dios. El pastor no cuida a las ovejas desde lejos: las conoce por su nombre, camina con ellas, las busca cuando se pierden.
Reflexión: ¿Te has perdido alguna vez? ¿Sentiste que alguien te buscó?
"Nada me faltará"
No es una promesa de riqueza material. David sabía perfectamente lo que era la guerra, la traición, el exilio. Aquí "nada me faltará" significa: lo esencial no faltará. La presencia de Dios, su amor, su guía. Con eso, todo es posible.
"En verdes praderas me hace reposar, a las aguas tranquilas me conduce"
Las ovejas no se acercan a aguas turbulentas; se ahogarían con su lana. El buen pastor las lleva a aguas mansas. Dios no nos lleva al descanso por los caminos que nosotros elegiríamos, sino por los que realmente necesitamos. El descanso de Dios restaura lo que el mundo agota.
"Me guía por el camino recto"
El "camino recto" no es necesariamente el más fácil. Es el que lleva a buen destino. A veces Dios nos guía por sendas que no entendemos en el momento. Pero el Pastor conoce el terreno mejor que nosotros.
"Aunque pase por quebradas muy oscuras, no temo ningún mal"
Este es el versículo que más consuelo ha dado a la humanidad. "Valle de sombra de muerte" no significa necesariamente la muerte literal. Es cualquier oscuridad: la enfermedad, la pérdida, la depresión, el miedo. Y en ese valle, David no dice "no hay peligro". Dice: "No TEMO". Porque Dios está presente.
"Tu vara y tu bastón me dan seguridad"
La vara era para defender al rebaño de los lobos. El bastón era para guiar y apoyar a las ovejas. Dos instrumentos del pastor: protección y guía. Dios usa ambos en nuestra vida.
"Ante mí preparas una mesa, frente a mis adversarios"
La imagen cambia: de campo abierto a un banquete. Dios no espera a que terminen los problemas para bendecirnos. Nos bendice en medio de ellos, a la vista de quienes nos atacan. La abundancia de Dios no depende de que nuestras circunstancias sean perfectas.
"Me unges la cabeza con aceite y mi copa rebosa"
La unción con aceite era señal de consagración y honor. La copa que rebosa es imagen de alegría desbordante. Dios no da con cuentagotas: da hasta que desborda.
"Tu bondad y tu misericordia me acompañarán todos los días de mi vida"
La palabra hebrea "hesed" (traducida como bondad, misericordia, amor fiel) es una de las palabras más ricas del Antiguo Testamento. Describe el amor comprometido de Dios, su fidelidad que nunca falla. No "algunos días". Todos los días.
"Y habitaré en la casa del Señor por años sin término"
El deseo final del salmo es estar con Dios para siempre. No pide riqueza, larga vida o victoria sobre sus enemigos. Pide la presencia de Dios. Esa es la meta de toda vida espiritual.
Oración basada en el Salmo 23
Señor Dios, tú eres mi pastor y yo soy tu oveja. Reconozco que a veces me alejo, que busco mi propio camino, que prefiero las aguas turbulentas que yo elijo a las aguas tranquilas que tú me ofreces.
Hoy quiero descansar en ti. Condúceme a los prados donde pueda recuperar las fuerzas. Cuando pase por el valle oscuro —y sé que pasaré—, dame la certeza de que estás conmigo, que tu vara me defiende y tu bastón me sostiene.
Prepara en mi corazón la mesa de tu paz, aunque a mi alrededor haya agitación. Derrama sobre mí el aceite de tu consolación. Que mi copa —mi vida, mis días— rebose de gratitud.
Que tu bondad y tu misericordia me acompañen cada día. Y que al final de todos mis días, pueda habitar en tu casa para siempre. Amén.
El Salmo 23 en momentos difíciles
El Salmo 23 ha acompañado a la humanidad en los momentos más oscuros:
- En el lecho de muerte: Es el salmo más rezado en velorios y entierros, pues promete que Dios acompaña incluso en el "valle de sombra de muerte".
- En la enfermedad: Miles de enfermos lo repiten como mantra de confianza y entrega.
- En la ansiedad: "No temeré ningún mal, porque tú estás conmigo" — una de las frases más terapéuticas de toda la literatura espiritual.
- En el duelo: Quien ha perdido un ser querido encuentra en él la promesa de la casa del Señor donde todos nos reuniremos.
Por qué David escribió este salmo
El rey David (aproximadamente 1040-970 a.C.) no era solo rey: fue pastor desde joven, cuidando las ovejas de su padre Jesé en Belén. Conocía de primera mano la vida del pastor: las noches en el campo, la responsabilidad sobre el rebaño, el esfuerzo de buscar buenos pastos y agua limpia, la defensa contra lobos y leones.
Cuando David escribe "El Señor es mi pastor", habla desde la experiencia. Sabe lo que hace un buen pastor. Y reconoce que Dios ha sido para él eso y mucho más.
La profundidad del Salmo 23 viene de que fue escrito por alguien que conocía tanto la alegría como el sufrimiento: la gloria y la traición, la victoria y el exilio, el amor y la pérdida. Y aun así pudo escribir: "Nada me faltará."