Por qué encendemos velas
La costumbre es más antigua que las parroquias que hoy la mantienen. En las catacumbas, las lámparas de aceite ardían junto a las tumbas de los mártires: mientras la llama seguía viva, alguien seguía acompañando al que ya no estaba. Esa es la idea que ha llegado hasta las lamparillas rojas que ves ante cualquier imagen, y hasta esta página.
La liturgia lo dice con un solo objeto: el cirio pascual, que se bendice en la Vigilia y preside el año entero. Cristo es la luz; la vela pequeña que enciende cada uno es una manera de decir que se quiere estar dentro de esa luz, aunque sea de lejos y aunque uno no sepa muy bien rezar.
Una llama es una oración que se queda
Hay una razón práctica en todo esto, y es la que explica por qué la costumbre no se ha perdido. Quien enciende una vela normalmente se va a los pocos minutos: vuelve al trabajo, al hospital, a su casa. La vela se queda ardiendo. Es una forma de dejar la oración puesta cuando uno ya no puede seguir sosteniéndola.
Aquí pasa lo mismo, cambiando la cera por una luz en un mapa. Escribes por quién la enciendes, cierras el navegador y sigue ahí. Y, a diferencia de la capilla del pueblo, la lee gente de otros países que nunca vas a conocer.
Cuándo se enciende una vela
No hace falta motivo, pero casi siempre lo hay. Estos son los que más se repiten en esta página, con la oración que suele acompañarlos:
- Por un enfermo, sobre todo antes de una operación o durante un tratamiento largo: oración por los enfermos.
- Por un difunto, en el aniversario o en los días siguientes a la pérdida: oraciones por los difuntos y el rosario para difuntos.
- Por algo que parece imposible: un trabajo que no llega, una familia rota, una deuda. Es lo de San Judas Tadeo y Santa Rita de Casia.
- Por protección, para un viaje o una temporada difícil: el salmo 91.
Qué dura cada vela
Los tres tipos aparecen igual en el mapa y cualquiera puede leer la intención de los tres. Lo que cambia es el tiempo que siguen encendidas y cuánto se ven desde lejos: la sencilla, veinticuatro horas; el cirio, una semana; la de treinta días, un mes. Cuando se acaba el plazo la luz se apaga y la intención deja de mostrarse.
Los pagos son únicos. No hay suscripción, no se renueva sola y no te pedimos ni el correo para encenderla.
Preguntas frecuentes
›¿Se enciende una vela de verdad en algún sitio?
No. La vela que enciendes aquí es simbólica: aparece como una luz en el mapa de esta web durante los días que corresponden a la vela que elijas, y tu intención queda escrita para que otras personas puedan leerla y rezar por ella. No hay ninguna capilla ni ningún altar donde se encienda una vela física, y preferimos decirlo claro antes de que pagues.
›¿Cuánto cuesta encender una vela?
La vela sencilla es gratis y dura veinticuatro horas. El cirio cuesta 4,99 € y dura una semana. La vela de treinta días cuesta 9,99 € y dura un mes. Son pagos únicos: no se renuevan solos ni hay ninguna suscripción.
›¿Qué se ve de mí en el mapa?
Solo la intención que escribas y, si los rellenas, el nombre por quien la enciendes y de parte de quién. La luz se coloca en tu país, no en tu calle: no guardamos ni pedimos tu ubicación exacta, ni tu nombre, ni tu correo.
›¿Qué pasa cuando se apaga mi vela?
Cuando pasan los días de la vela, la luz desaparece del mapa y la intención deja de mostrarse. Puedes encender otra cuando quieras.
›¿Puedo encender una vela por alguien que ha fallecido?
Sí, es de los motivos más frecuentes. Escribe su nombre en «por quién» y tu intención en el texto. Si quieres acompañarla rezando, tienes el rosario para difuntos y las oraciones por los difuntos en esta misma web.
›¿Por qué se encienden velas en la tradición católica?
La llama representa a Cristo como luz del mundo y la oración que sigue ardiendo cuando quien reza ya se ha ido del templo. De ahí vienen el cirio pascual, las lamparillas votivas de las capillas y la costumbre de encender una vela ante una imagen al pedir algo o al recordar a un difunto.
