San Narciso de Jerusalén
Obispo de Jerusalén en el siglo II. Calumniado gravemente, se retiró al desierto durante años hasta que la verdad salió a la luz y su pueblo lo reclamó de vuelta. Según los antiguos, gobernó hasta pasados los cien años. Es un patrón natural de los mayores y de quienes esperan que se les haga justicia.
Oración a San Narciso de Jerusalén
“San Narciso, que esperaste en silencio a que la verdad se abriera paso, da paciencia al injustamente acusado y honra a nuestros mayores. Amén.”