domingo, 21 de marzo de 2027

Evangelio del 21 de marzo de 2027

Domingo de Ramos de la Pasión del Señor

Semana SantaCiclo B · Año IMarcos 14, 1–15, 47

Lecturas de la misa del 21 de marzo

  • Procesión de las Palmas - EvangelioMarcos 11, 1-10
  • Primera lecturaIsaías 50, 4-7
  • Salmo ResponsorialSalmo 21, 8-9. 17-18a. 19-20. 23-24
  • Segunda lecturaFilipenses 2, 6-11
  • EvangelioMarcos 14, 1–15, 47

Evangelio según san Marcos

Marcos 14, 1–15, 47

1Y dos días después era la Pascua y [los días] de los panes sin levadura: y procuraban los príncipes de los sacerdotes y los escribas cómo le prenderían por engaño, y le matarían. 2Y decían: No en el día de la fiesta, porque no se haga alboroto del pueblo. 3Y estando él en Betania en casa de Simón el leproso, y sentado a la mesa, vino una mujer teniendo un alabastro de ungüento de nardo espique de mucho precio; y quebrando el alabastro, derramóselo sobre su cabeza. 4Y hubo algunos que se enojaron dentro de sí, y dijeron: ¿Para qué se ha hecho este desperdicio de ungüento?

5Porque podía esto ser vendido por más de trescientos denarios, y darse a los pobres. Y murmuraban contra ella. 6Mas Jesús dijo: Dejadla; ¿por qué la fatigáis? buena obra me ha hecho; 7Que siempre tendréis los pobres con vosotros, y cuando quisiereis les podréis hacer bien; mas a mí no siempre me tendréis. 8Esta ha hecho lo que podía; porque se ha anticipado a ungir mi cuerpo para la sepultura.

9De cierto os digo que donde quiera que fuere predicado este evangelio en todo el mundo, también esto que ha hecho ésta, será dicho para memoria de ella. 10Entonces Judas Iscariote, uno de los doce, vino a los príncipes de los sacerdotes, para entregársele. 11Y ellos oyéndolo se holgaron, y prometieron que le darían dineros. Y buscaba oportunidad cómo le entregaría. 12Y el primer día de los panes sin levadura, cuando sacrificaban la pascua, sus discípulos le dicen: ¿Dónde quieres que vayamos a disponer para que comas la pascua?

13Y envía dos de sus discípulos, y les dice: Id a la ciudad, y os encontrará un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidle; 14Y donde entrare, decid al señor de la casa: El Maestro dice: ¿Dónde está el aposento donde he de comer la pascua con mis discípulos? 15Y él os mostrará un gran cenáculo ya preparado: aderezad para nosotros allí. 16Y fueron sus discípulos, y vinieron a la ciudad, y hallaron como les había dicho; y aderezaron la pascua.

17Y llegada la tarde, fue con los doce. 18Y como se sentaron a la mesa y comiesen, dice Jesús: De cierto os digo que uno de vosotros, que come conmigo, me ha de entregar. 19Entonces ellos comenzaron a entristecerse, y a decirle cada uno por sí: ¿[Seré] yo? Y el otro: ¿[Seré] yo? 20Y él respondiendo les dijo: [Es] uno de los doce que moja conmigo en el plato.

21A la verdad el Hijo del hombre va, como está de él escrito; mas ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del hombre es entregado! bueno le fuera a aquel hombre si nunca hubiera nacido. 22Y estando ellos comiendo, tomó Jesús pan, y bendiciendo, partió y les dio, y dijo: Tomad, esto es mi cuerpo. 23Y tomando el vaso, habiendo hecho gracias, les dio: y bebieron de él todos. 24Y les dice: Esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada.

25De cierto os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta aquel día cuando lo beberé nuevo en el reino de Dios. 26Y como hubieron cantado el himno, se salieron al monte de las Olivas. 27Jesús entonces les dice: Todos seréis escandalizados en mí esta noche; porque escrito está: Heriré al pastor, y serán derramadas las ovejas. 28Mas después que haya resucitado, iré delante de vosotros a Galilea.

29Entonces Pedro le dijo: Aunque todos sean escandalizados, mas no yo. 30Y le dice Jesús: De cierto te digo que tú, hoy, en esta noche, antes que el gallo haya cantado dos veces, me negarás tres veces. 31Mas él con mayor porfía decía: Si me fuere menester morir contigo, no te negaré. También todos decían lo mismo. 32Y vienen al lugar que se llama Getsemaní, y dice a sus discípulos: Sentaos aquí, entre tanto que yo oro.

33Y toma consigo a Pedro y a Jacobo y a Juan, y comenzó a atemorizarse, y a angustiarse. 34Y les dice: Está muy triste mi alma, hasta la muerte: esperad aquí y velad. 35Y yéndose un poco adelante, se postró en tierra, y oró que si fuese posible, pasase de él aquella hora. 36Y decía: Abba, Padre, todas las cosas son a ti posibles; traspasa de mí este vaso; empero no lo que yo quiero, sino lo que tú.

37Y vino y los halló durmiendo; y dice a Pedro: ¿Simón, duermes? ¿No has podido velar una hora? 38Velad y orad, para que no entréis en tentación: el espíritu a la verdad es presto, mas la carne enferma. 39Y volviéndose a ir, oró, y dijo las mismas palabras. 40Y vuelto, los halló otra vez durmiendo, porque los ojos de ellos estaban cargados; y no sabían qué responderle.

41Y vino la tercera vez, y les dice: Dormid ya y descansad: basta, la hora es venida; he aquí, el Hijo del hombre es entregado en manos de los pecadores. 42Levantaos, vamos: he aquí, el que me entrega está cerca. 43Y luego, aun hablando él, vino Judas, que era uno de los doce, y con él una compañía con espadas y palos, de parte de los príncipes de los sacerdotes, y de los escribas y de los ancianos. 44Y el que le entregaba les había dado señal común, diciendo: Al que yo besare, aquél es: prendedle, y llevadle con seguridad.

45Y como vino, se acercó luego a él, y le dice: Maestro, Maestro. Y le besó. 46Entonces ellos echaron en él sus manos, y le prendieron. 47Y uno de los que estaban allí, sacando la espada, hirió al siervo del sumo sacerdote, y le cortó la oreja. 48Y respondiendo Jesús, les dijo: ¿Como a ladrón habéis salido con espadas y con palos a tomarme?

49Cada día estaba con vosotros enseñando en el templo, y no me tomasteis; pero [es así], para que se cumplan las Escrituras. 50Entonces dejándole todos [sus discípulos], huyeron. 51Empero un mancebillo le seguía cubierto de una sábana sobre [el cuerpo] desnudo; y los mancebos le prendieron: 52Mas él, dejando la sábana, se huyó de ellos desnudo.

53Y trajeron a Jesús al sumo sacerdote; y se juntaron a él todos los príncipes de los sacerdotes y los ancianos y los escribas. 54Empero Pedro le siguió de lejos hasta dentro del patio del sumo sacerdote; y estaba sentado con los servidores, y calentándose al fuego. 55Y los príncipes de los sacerdotes y todo el concilio buscaban testimonio contra Jesús, para entregarle a la muerte; mas no lo hallaban. 56Porque muchos decían falso testimonio contra él; mas sus testimonios no concertaban.

57Entonces levantándose unos, dieron falso testimonio contra él, diciendo: 58Nosotros le hemos oído decir: Yo derribaré este templo que es hecho de mano, y en tres días edificaré otro echo sin mano. 59Mas ni aun así se concertaba el testimonio de ellos. 60Entonces el sumo sacerdote, levantándose en medio, preguntó a Jesús, diciendo: ¿No respondes algo? ¿Qué atestiguan éstos contra ti?

61Mas él callaba, y nada respondía. El sumo sacerdote le volvió a preguntar, y le dice: ¿Eres tú el Cristo, el Hijo del Bendito? 62Y Jesús le dijo: Yo soy; y veréis al Hijo del hombre sentado a la diestra de la potencia [de Dios], y viniendo en las nubes del cielo. 63Entonces el sumo sacerdote, rasgando sus vestidos, dijo: ¿Qué más tenemos necesidad de testigos? 64Oído habéis la blasfemia: ¿qué os parece? Y ellos todos le condenaron ser culpado de muerte.

65Y algunos comenzaron a escupir en él, y cubrir su rostro, y a darle bofetadas, y decirle: Profetiza. Y los servidores le herían de bofetadas. 66Y estando Pedro abajo en el atrio, vino una de las criadas del sumo sacerdote; 67Y como vio a Pedro que se calentaba, mirándole, dice: Y tú con Jesús el Nazareno estabas. 68Mas él negó, diciendo: No conozco, ni sé lo que dices. Y se salió fuera a la entrada; y cantó el gallo.

69Y la criada viéndole otra vez, comenzó a decir a los que estaban allí: Este es de ellos. 70Mas él negó otra vez. Y poco después, los que estaban allí dijeron otra vez a Pedro: Verdaderamente tú eres de ellos; porque eres Galileo, y tu habla es semejante. 71Y él comenzó a maldecir y a jurar: No conozco a este hombre de quien habláis. 72Y el gallo cantó la segunda vez: y Pedro se acordó de las palabras que Jesús le había dicho: Antes que el gallo cante dos veces, me negarás tres veces. Y pensando en esto, lloraba.

1Y luego por la mañana, habiendo tenido consejo los príncipes de los sacerdotes con los ancianos, y con los escribas, y con todo el concilio, llevaron a Jesús atado, y le entregaron a Pilato. 2Y Pilato le preguntó: ¿Eres tú el Rey de los Judíos? Y respondiendo él, le dijo: Tú [lo] dices. 3Y los príncipes de los sacerdotes le acusaban mucho. 4Y le preguntó otra vez Pilato, diciendo: ¿No respondes algo? Mira de cuántas cosas te acusan.

5Mas Jesús ni aun con eso respondió; de modo que Pilato se maravillaba. 6Empero en el día de la fiesta les soltaba un preso, cualquiera que pidiesen. 7Y había uno, que se llamaba Barrabás, preso con sus compañeros de motín que habían hecho muerte en una revuelta. 8Y viniendo la multitud, comenzó a pedir [hiciese] como siempre les había hecho.

9Y Pilato les respondió, diciendo: ¿Queréis que os suelte al Rey de los Judíos? 10Porque conocía que por envidia le habían entregado los príncipes de los sacerdotes. 11Mas los príncipes de los sacerdotes incitaron a la multitud, que les soltase antes a Barrabás. 12Y respondiendo Pilato, les dice otra vez: ¿Qué pues queréis que haga del que llamáis Rey de los Judíos?

13Y ellos volvieron a dar voces: Crucifícale. 14Mas Pilato les decía: ¿Pues qué mal ha hecho? Y ellos daban más voces: Crucifícale. 15Y Pilato, queriendo satisfacer al pueblo, les soltó a Barrabás, y entregó a Jesús, después de azotarle, para que fuese crucificado. 16Entonces los soldados le llevaron dentro de la sala, es a saber, al Pretorio; y convocan toda la cohorte.

17Y le visten de púrpura; y poniéndole una corona tejida de espinas, 18Comenzaron luego a saludarle: ¡Salve, Rey de los Judíos! 19Y le herían en la cabeza con una caña, y escupían en él, y le adoraban hincadas las rodillas. 20Y cuando le hubieron escarnecido, le desnudaron la púrpura, y le vistieron sus propios vestidos, y le sacaron para crucificarle.

21Y cargaron a uno que pasaba, Simón Cireneo, padre de Alejandro y de Rufo, que venía del campo, para que llevase su cruz. 22Y le llevan al lugar de Gólgota, que declarado quiere decir: Lugar de la Calavera. 23Y le dieron a beber vino mezclado con mirra; mas él no lo tomó. 24Y cuando le hubieron crucificado, repartieron sus vestidos, echando suertes sobre ellos, qué llevaría cada uno.

25Y era la hora de las tres cuando le crucificaron. 26Y el título escrito de su causa era: EL REY DE LOS JUDIOS. 27Y crucificaron con él dos ladrones, uno a su derecha, y el otro a su izquierda. 28Y se cumplió la Escritura, que dice: Y con los inicuos fue contado.

29Y los que pasaban le denostaban, meneando sus cabezas, y diciendo: ¡Ah! tú que derribas el templo de Dios, y en tres días lo edificas, 30Sálvate a ti mismo, y desciende de la cruz. 31Y de esta manera también los príncipes de los sacerdotes escarneciendo, decían unos a otros, con los escribas: A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar. 32El Cristo, Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, para que veamos y creamos. También los que estaban crucificados con él le denostaban.

33Y cuando vino la hora de sexta, fueron hechas tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora de nona. 34Y a la hora de nona, exclamó Jesús a gran voz, diciendo: Eloi, Eloi, ¿lama sabachthani? que declarado, quiere decir: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? 35Y oyéndole unos de los que estaban [allí], decían: He aquí, llama a Elías. 36Y corrió uno, y empapando una esponja en vinagre, y poniéndola en una caña, le dio a beber, diciendo: Dejad, veamos si vendrá Elías a quitarle.

37Mas Jesús, dando una grande voz, espiró. 38Entonces el velo del templo se rasgó en dos, de alto a bajo. 39Y el centurión que estaba delante de él, viendo que había espirado así clamando, dijo: Verdaderamente este hombre era el Hijo de Dios. 40Y también estaban [algunas] mujeres mirando de lejos; entre las cuales estaba María Magdalena, y María la madre de Jacobo el menor y de José, y Salomé; 41Las cuales, estando aún él en Galilea, le habían seguido, y le servían; y otras muchas que juntamente con él habían subido a Jerusalem.

42Y cuando fue la tarde, porque era la preparación, es decir, la víspera del sábado, 43José de Arimatea, senador noble, que también esperaba el reino de Dios, vino, y osadamente entró a Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús. 44Y Pilato se maravilló que ya fuese muerto; y haciendo venir al centurión, preguntóle si era ya muerto. 45Y enterado del centurión, dio el cuerpo a José:

46El cual compró una sábana, y quitándole, le envolvió en la sábana: y le puso en un sepulcro que estaba cavado en una peña; y revolvió una piedra a la puerta del sepulcro. 47Y María Magdalena, y María [madre] de José, miraban donde era puesto.

Texto: Reina-Valera 1909 (dominio público), con la ortografía actualizada. En la misa se proclama la traducción litúrgica aprobada en cada país.

Para rezar este Evangelio

El 21 de marzo, domingo de Ramos de la Pasión del Señor, la Iglesia lee el pasaje de Marcos 14, 1–15, 47. Estamos en Semana Santa, los días más importantes del año para un cristiano. Los Evangelios acompañan a Jesús en su entrada en Jerusalén, en la Última Cena, en su pasión y su muerte en la cruz, hasta la noche de la Resurrección.

San Marcos escribe el Evangelio más breve y, según la mayoría de los estudiosos, el más antiguo. Su ritmo es rápido —«enseguida» es una de sus palabras favoritas— y va llevando al lector hacia una pregunta: ¿quién es este hombre?

Cuatro pasos, unos diez minutos

  1. 1

    Leer. Lee el Evangelio despacio, mejor dos veces. La segunda, en voz baja. Fíjate en quién habla, a quién y qué pasa.

  2. 2

    Meditar. Quédate con una frase o un gesto de Jesús que te haya llamado la atención. Pregúntate qué te dice a ti, hoy, en lo que estás viviendo.

  3. 3

    Orar. Háblale a Dios de lo que has leído: dale gracias, pídele perdón o pídele ayuda. Con tus palabras, sin fórmulas.

  4. 4

    Contemplar y actuar. Quédate un momento en silencio. Antes de terminar, elige una cosa concreta que puedas hacer hoy a la luz de este Evangelio.

Tres preguntas para llevarte el Evangelio a lo largo del día: ¿qué palabra o qué gesto de Jesús me ha llamado la atención? ¿Qué me pide hoy, en concreto? ¿Por quién voy a rezar con este texto?

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El 21 de marzo la Iglesia celebra a San Nicolás de Flüe.

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Más para rezar hoy

Preguntas frecuentes sobre el Evangelio del día

¿Qué es el Evangelio de hoy?

Es el pasaje de los Evangelios que la Iglesia católica proclama en la misa de ese día. Las lecturas de cada día están fijadas en el Leccionario, el libro litúrgico que reparte la Biblia a lo largo del año, de modo que todos los católicos del mundo escuchan prácticamente las mismas lecturas el mismo día.

¿Por qué cambian las lecturas cada día?

Los domingos siguen un ciclo de tres años: en el ciclo A se lee sobre todo a san Mateo, en el B a san Marcos y en el C a san Lucas; san Juan aparece en los tiempos fuertes. Entre semana, la primera lectura cambia según el año sea par o impar, y el Evangelio se repite cada año. Así, en tres años se recorre una parte muy grande de la Biblia.

¿Es el mismo Evangelio en todos los países?

Casi siempre. Las diferencias vienen de los calendarios de cada país: en México, Estados Unidos y buena parte de América Latina la Epifanía, la Ascensión y el Corpus Christi se celebran en domingo, mientras que en otros lugares, como en España con la Epifanía, se mantienen en su día. También cambian las fiestas patronales, como la Virgen de Guadalupe en México. Aquí seguimos el calendario de México y Estados Unidos.

¿Qué traducción de la Biblia usan?

Las citas son las del Leccionario de la misa. El texto que mostramos es el de la Reina-Valera de 1909, una traducción clásica que es de dominio público, con la ortografía actualizada. En la misa se proclama la traducción litúrgica aprobada por la conferencia episcopal de cada país, así que algunas palabras pueden ser distintas aunque el pasaje sea el mismo.

Del 29 de noviembre de 2026 al 27 de noviembre de 2027 los domingos se leen del ciclo B y las ferias, del año I.